Presencia local
Datos de negocio, horarios y ubicación consistentes entre la web y tu ficha de Google, que es lo que decide si aparecés en el mapa.
[SOLUCIONES]03 / 04
Cambiaste tres precios y la carta en PDF quedó vieja. El QR de la mesa apunta a una imagen que no se lee en el teléfono. Y cuando alguien busca dónde comer cerca, aparecen todos menos vos. Nada de eso se arregla con un diseño más lindo: se arregla con un sistema.
Platos, precios, categorías y disponibilidad se editan desde el panel y quedan publicados al instante. Se acabó el PDF desactualizado.
Cada sección de la carta es una página real que Google puede indexar. Es la diferencia entre aparecer por "cocina argentina" o no aparecer.
Si tenés público turista, la carta vive en varios idiomas con su propia dirección web, no con un traductor automático encima.
El código de la mesa abre la carta real en el teléfono: rápida, legible y actualizada, no una foto para hacer zoom.
Datos de negocio, horarios y ubicación consistentes entre la web y tu ficha de Google, que es lo que decide si aparecés en el mapa.
El botón que corresponde según cómo trabajás: WhatsApp, teléfono o formulario de reserva, medido para saber cuál usa la gente.
La carta deja de ser un archivo y pasa a ser información: categorías, platos, descripciones, precios y alérgenos. Desde ahí se puede publicar en la web, en el QR y en el idioma que haga falta.
Home, carta navegable, historia del lugar, ubicación y contacto. Con la ficha de Google alineada, que es la mitad del juego en gastronomía.
Te mostramos cómo cambiar precios, agregar un plato del día y bajar lo que se terminó. A partir de ahí no dependés de nadie.
Porque para Google un PDF es casi invisible y para el cliente es incómodo: tarda en abrir, hay que hacer zoom y muchas veces ni carga bien en el teléfono. Una carta hecha como páginas web se lee al instante, se puede buscar por plato y le dice a Google exactamente qué cocinás. Cuando alguien busca un tipo de comida en tu ciudad, esa diferencia decide si aparecés.
Seguir leyendoEn gastronomía, la mayoría de la gente te encuentra por el mapa. Si tu ficha dice un horario y tu web dice otro, o el nombre está escrito distinto, Google desconfía de las dos. La consistencia entre nombre, dirección y teléfono no es un detalle administrativo: es lo que sostiene que aparezcas en las búsquedas de "cerca de mí".
Seguir leyendoConviene cuando hay demanda medible, no por las dudas. Se mira de dónde llega la gente que ya te busca y se traduce lo que esa gente consulta. Traducir todo el sitio a tres idiomas sin datos genera páginas que nadie visita y que compiten entre ellas. En el caso que tenemos publicado, el inglés y el alemán se sumaron porque la demanda estaba, no antes.
Seguir leyendoLas plataformas te dan volumen y se llevan una comisión que en gastronomía duele. Tener el canal propio no significa pelearse con ellas: significa que el cliente que ya te conoce pueda pedirte directo. Lo razonable es convivir, y trabajar para que el cliente repetidor pase al canal propio.
La Rúcula Gastrobar: carta multi-idioma administrable desde el panel, en Chiclana de la Frontera.
Sí, y es el punto de todo esto. Entrás al panel, cambiás el precio y ya está publicado en la web y en el QR de las mesas. No hay que avisarle a nadie ni esperar.
Sí: el QR apunta a la carta del sitio, así que hay una sola carta que mantener. Si cambiás algo a la mañana, el cliente de la noche lo ve.
No. Muchos locales usan la web para mostrar la carta, la historia y la ubicación, y cierran por WhatsApp o por teléfono. El canal de pedido se suma después, si el volumen lo justifica.
La revisamos y la alineamos con el sitio: nombre, dirección, teléfono, horarios y categoría. En gastronomía esa consistencia es de lo que más mueve la aguja, y suele estar desprolija.
Un sitio con carta administrable es cuestión de semanas, no de meses. Lo que más tarda no es el desarrollo: es tener las fotos y los textos de los platos.
Mandanos tu carta actual y tu ficha de Google. Te decimos qué está frenando que te encuentren y qué haríamos primero.