Precios que cambiás vos
Desde el panel, publicado al instante en la web y en el QR. Sin escribirle a nadie.
La carta deja de ser un PDF que hay que agrandar y pasa a ser información: páginas por categoría que Google puede leer, precios que cambiás vos, y un QR de mesa que abre algo usable en el teléfono.
Cada sección de la carta es una página real e indexable. Es la diferencia entre aparecer por tu tipo de comida o no aparecer.
Desde el panel, publicado al instante en la web y en el QR. Sin escribirle a nadie.
Cada idioma con su propia dirección web, no un traductor automático encima. Se suma cuando hay demanda medible, no por las dudas.
El código de la mesa lleva a la carta real: rápida, legible y actualizada. No a una foto.
La información que a algunos clientes les define si comen ahí o no.
Y para el cliente es incómodo: tarda en abrir, hay que hacer zoom y muchas veces ni carga bien en el teléfono. Una carta hecha como páginas web se lee al instante, se puede buscar por plato y le dice a Google exactamente qué cocinás. Cuando alguien busca un tipo de comida en tu ciudad, esa diferencia decide si aparecés.
Seguir leyendoTraducir todo el sitio a tres idiomas sin demanda genera páginas que nadie visita y que compiten entre ellas. Lo correcto es mirar de dónde llega la gente que ya te busca y traducir lo que esa gente consulta. En el caso que tenemos publicado, el inglés y el alemán se sumaron porque la demanda estaba medida.
La Rúcula Gastrobar: carta multi-idioma administrable desde el panel.
Sí, hay una sola carta que mantener. Si cambiás algo a la mañana, el cliente de la noche lo ve.
Sí, se activan y desactivan desde el panel. Sirve para el plato del día o para lo que se terminó.
Solo si hay demanda medible de ese idioma. Se mira antes de traducir.
Mandanos tu carta actual y te decimos cómo quedaría y qué se puede empezar a medir.