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[GUÍAS]01 / 08

¿Cuánto cuesta una página web?.

Es la primera pregunta y la más difícil de responder con honestidad, porque "una página web" puede ser cinco cosas muy distintas. Lo que sí se puede explicar es qué mueve el precio, para que puedas mirar dos presupuestos y entender por qué uno vale el doble que el otro.

qué determina el presupuesto · cómo comparar propuestas

Lo que realmente mueve el precio.

Cuántas páginas y de qué tipo

No es lo mismo un sitio institucional que uno con buscador, fichas o páginas por zona. La estructura es el factor número uno.

Diseño propio o plantilla

Una dirección visual hecha para tu marca lleva trabajo de diseño real. Una plantilla comprada no, y se nota en los dos sentidos.

Quién carga el contenido

Si el sitio se autoadministra hace falta construir el panel y la estructura de contenido detrás. Es más trabajo al principio y menos costo cada mes.

Qué tiene que hacer, no solo mostrar

Formularios que clasifican, reservas, buscador, integraciones: cada función es desarrollo, no maquetado.

SEO desde el día uno o después

Nacer con la estructura correcta cuesta poco; corregirla cuando el sitio ya está publicado cuesta mucho más.

Qué pasa después de publicar

Hosting, backups, actualizaciones y alguien que responda. Si no está en el presupuesto, va a aparecer igual.

Cómo se trabaja.

  1. 01

    Primero el alcance, después el número

    Escribimos qué incluye exactamente antes de decir cuánto sale. Si el alcance cambia, el número cambia, y queda claro por qué.

  2. 02

    Presupuesto por escrito

    Con lo que entra, lo que no entra y el plazo. Los adicionales sorpresa son una forma de vender que no usamos.

  3. 03

    Abono, no cheque en blanco

    Hosting, soporte y evolución van en un abono mensual conocido. Sabés qué pagás todos los meses.

Señales de que lo necesitás.

  • Te pasaron un número sin preguntarte nada del negocio.
  • El presupuesto no dice qué pasa después de publicar.
  • Te cobran por cada cambio de texto o foto.
  • Nadie te preguntó qué busca tu cliente en Google.
En profundidad

Cómo comparar dos presupuestos sin que te vendan humo.

Lo barato sale caro, pero lo caro no siempre es mejor

Una plantilla armada en una tarde puede ser suficiente para una tarjeta de presentación, y es una decisión legítima si tu negocio no depende de internet. El problema es pagar precio de desarrollo por una plantilla, o pagar por una web que nunca va a aparecer en Google porque nadie pensó su estructura. Lo que hay que comparar no son los números: es qué incluye cada uno y qué pasa el mes siguiente.

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Las cinco preguntas que hay que hacerle a cualquier presupuesto

¿El diseño es propio o es una plantilla? ¿Puedo editar el contenido yo, y cuánto de él? ¿El dominio queda a mi nombre? ¿Qué incluye el mantenimiento mensual y qué no? ¿Qué pasa si mañana quiero cambiar de proveedor: me llevo el sitio o empiezo de cero? Las respuestas a esas cinco explican casi toda la diferencia entre dos propuestas.

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Por qué el abono mensual no es una trampa

Una web publicada necesita hosting, certificado, backups, actualizaciones de seguridad y alguien que atienda cuando algo se rompe. Eso existe con abono o sin abono; la diferencia es si está previsto o si aparece como una urgencia. Lo que sí conviene mirar es qué incluye ese abono: si es solo hosting, es caro; si incluye soporte y evolución, es otra cosa.

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¿Alcanza con Instagram?

Instagram te alquila la audiencia: las reglas las pone la plataforma y el alcance cambia solo. La web es tuya y aparece cuando alguien te busca con intención de comprar, que es un momento muy distinto al de estar scrolleando. Para muchos negocios chicos la respuesta honesta es que Instagram alcanza por un tiempo; el momento de la web es cuando empezás a depender de que te encuentren.

Preguntas frecuentes.

¿Por qué no dicen un precio acá?

Porque cualquier número que pongamos va a estar mal para la mitad de los que lo lean. Preferimos explicar cómo se arma el presupuesto y darte el número real cuando sepamos qué necesitás. La primera conversación no se cobra.

¿Cuánto tarda?

Un sitio institucional completo es cuestión de semanas, no de meses. Lo que más suele demorar no es el desarrollo: son los textos y las fotos, que dependen de tu lado.

¿El dominio queda a mi nombre?

Siempre. El dominio es tuyo y se registra a tu nombre, aunque lo gestionemos nosotros. Un proveedor que registra el dominio a nombre propio te está tomando de rehén.

¿Puedo empezar chico y crecer?

Sí, y suele ser lo más sano. Lo importante es que la base esté bien pensada para que crecer sea sumar y no rehacer.

¿Qué pasa si quiero cambiar de proveedor?

Te llevás tu dominio, tu contenido y tus datos. Que irse sea difícil no es una estrategia de retención: es una forma de tapar que el servicio no alcanza.

¿Lo vemos con tu caso?

Contanos qué necesitás y para qué. Salís de la primera conversación con un alcance escrito y un número, sin compromiso.