Bot de WhatsApp
Respuestas automáticas con criterio: consultas frecuentes, estado de pedidos, derivación a humano cuando hace falta.
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Todo lo repetitivo de tu operación se puede automatizar: responder lo mismo veinte veces por WhatsApp, pasar datos de un sistema a otro, armar el reporte de todos los lunes. Usamos la misma tecnología que opera nuestra propia plataforma las 24 horas — no es teoría, es lo que nos mantiene andando.
Respuestas automáticas con criterio: consultas frecuentes, estado de pedidos, derivación a humano cuando hace falta.
Tu tienda, tu sistema de gestión, tu planilla, tu facturación: los datos fluyen solos, sin recargar a mano.
Ventas del día, stock crítico, consultas de la semana — al mail o al WhatsApp, sin que nadie los arme.
Que el sistema te avise antes que el cliente: pagos caídos, stock agotado, formularios sin responder.
Donde suma de verdad: clasificar consultas, redactar respuestas, resumir información. Sin humo.
Una sesión para listar qué tareas se repiten, cuánto tiempo comen y cuáles duelen más.
Empezamos por la automatización de mayor impacto. Cada una se prueba en tu operación real antes de quedar fija.
Las automatizaciones corren sobre la plataforma, monitoreadas 24/7. Lo que funciona se amplía.
Más de lo que parece: las respuestas de WhatsApp que repetís todos los días, el pasaje de datos entre la tienda y la planilla, el reporte de ventas de los lunes, el aviso de stock crítico, el recordatorio de pago. La regla: si una tarea se hace igual más de tres veces por semana, es candidata. La suma de esas tareas suele ser un empleado de medio tiempo que no contrataste.
El bot bien hecho no reemplaza a tu vendedor: lo protege. Responde al instante las preguntas de siempre (horarios, precios, estado del pedido), califica la consulta y deriva a un humano cuando la conversación lo pide. El cliente deja de esperar horas por una respuesta obvia, y tu equipo atiende solo las conversaciones que valen su tiempo.
La IA sirve cuando resuelve un problema concreto: clasificar consultas, redactar descripciones de producto, resumir conversaciones largas, detectar patrones en ventas. No la vendemos como magia — la usamos donde medimos que paga. Nuestra credencial: la misma IA opera nuestra propia plataforma, con miles de ciclos documentados. Si no funcionara, lo sabríamos antes que nadie.
Lo repetitivo no solo come horas: genera errores, demoras y clientes que se van sin que lo notes. Un pedido perdido por un aviso que no llegó cuesta más que un mes de automatización. La cuenta se hace rápido: horas por semana × qué vale tu hora × 52. Contra eso se compara el abono — y suele ganar por goleada.
La prueba somos nosotros: Brain opera la plataforma de 15 negocios de forma autónoma.
No: le saca lo repetitivo de encima. Tu gente atiende lo que necesita criterio humano; el sistema hace el resto.
Depende de qué y cuánto: se cotiza por automatización y corre dentro del abono. Empezamos siempre por la de mayor impacto para que se pague sola desde el primer mes.
No si se hace bien: respuestas con tu tono, tus palabras y derivación a humano en el momento justo. El cliente nota la velocidad, no el bot.
Todo corre monitoreado en nuestra plataforma: si algo falla, nos avisa a nosotros antes que a vos — y suele arreglarse solo.
No es obligatorio: integramos con lo que ya usás. Aunque cuando el sistema es nuestro, todo es más directo.
Contanos tu caso: te decimos honestamente qué haríamos, en cuánto tiempo y qué haría falta.