Los tokens como lenguaje compartido
Un sistema de diseño empieza antes de los componentes. Empieza con decisiones: cuáles son los colores, qué escala tipográfica usamos, cuánto espaciado existe entre elementos, qué radio de borde tienen los botones.
Esas decisiones se convierten en tokens — variables con nombre semántico.
En lugar de `color: #1a1a2e`, escribimos `color: var(--pz-color-brand-primary)`. En lugar de `margin: 16px`, escribimos `margin: var(--pz-space-4)`. En lugar de `font-size: 0.875rem`, escribimos `font-size: var(--pz-text-sm)`.
El cambio parece solo cosmético hasta que el cliente quiere ajustar el color primario. En un sistema sin tokens, eso implica buscar cada lugar donde ese hex específico aparece. En un sistema con tokens, cambiás el valor de la variable y todos los componentes que la usan se actualizan.
Multiplicá eso por cada decisión de diseño que existe en un sitio — hay decenas — y la diferencia de mantenibilidad es enorme.